domingo, 4 de abril de 2010

Relato de mi experiencia en los seminarios investigativos

Mi nombre es Johnathan Abad, soy estudiante de séptimo nivel de la Licenciatura en Educación Física de la Universidad de Antioquia. Como parte de nuestra formación está contemplado en el plan de estudios que se vean 10 seminarios de investigación, uno en cada semestre. En mi opinión, se hace para realzar y reafirmar la calidad de profesionales en el área que debemos ser, pues la investigación, es decir, la generación de nuevo conocimiento, es uno de los principales aspectos que nos diferencian de carreras técnicas y tecnológicas que se enfocan especialmente en el oficio, el hacer de la Educación Física, la Recreación y el Deporte.

Mi primera impresión frente al seminario investigativo fue muy positiva, pues era un conocimiento fresco y motivador, recuerdo que en este primer nivel vimos el conocimiento y los principios y enfoques de la investigación, ahí empezó a despertárseme el investigador que siempre he sido, de mi infancia recordaba como me gustaba cuando me enseñaron el método científico, con sus procesos y lo sistemático que era, me soñaba siendo un gran científico que experimentara, observara, analizara e hiciera grandes descubrimientos.

La profesora fue vital en que mi acercamiento a la investigación fuera una experiencia agradable, ella supo ver en mí el potencial de investigador y me apoyó mucho siguiendo de cerca mi desempeño, además, ella es una persona exigente, que le gustan las cosas bien hechas, pensadas, analizadas, bien logradas, eso hizo que mi esfuerzo tuviera que ser mayor. Su metodología era variada, flexible, con videos, diapositivas, trabajos en grupo, clases magistrales, exposiciones de los estudiantes, asesorías, etc.

Ella me acompañó también el seminario investigativo II.

Recuerdo que de los enfoques de investigación, el crítico-social siempre fue el que más me apasionó, la idea de poder construir conocimiento junto con la comunidad y de que sirviera para resolver problemas reales que afectaban la calidad de vida de la gente me parecía una labor envidiable. La profesora nos hablaba desde lo que ella misma había vivido, ver que se podían lograr cambios en la sociedad a través de la investigación me empujó a seguir trabajando en esa dirección.

En el segundo seminario investigativo, recuerdo que también fue muy enriquecedor, porque aprendimos de cerca el proceso de formulación de un proyecto de investigación, aquí fue fundamental conformar un buen equipo de trabajo con mis compañeros que a la vez eran mis mejores amigos de la universidad. Fascinante la etapa de la generación de la idea de investigación, donde cada uno planteaba las ideas que desde la cotidianidad, sus propias vivencias, lo leído, lo visto, nos causaba curiosidad y nos generaba preguntas. Así fue como después de una deliberación tomamos la decisión de apoyar mi idea, idea nacida a partir de mi experiencia en el grupo de teatro de la Casa de la Cultura del barrio Popular 2, que consistía inicialmente en conocer e identificar las prácticas pedagógicas de los integrantes del grupo, y como estas favorecían su formación como personas. Al final del proceso de formulación el proyecto fue el mejor valorado de la clase, la profesora nos motivó a presentarlo a uno de los semilleros de investigación. No me imaginaba yo cuánto me iba a cambiar la vida producto de esa decisión y a partir de ese trabajo bien hecho que nos destacó entre la clase.

El tercer semestre comenzaba con un reto diferente, un nuevo profesor, ahora todo cambiaba para mí, aunque no para la mayoría de mis compañeros que desde el primer semestre nunca sintieron la atracción hacia la investigación que yo sí. La exigencia de la profesora en muchos de los casos en vez de propiciar un mejor desempeño por parte de mis compañeros, se convertía en un factor de desmotivación.

Con el nuevo profesor, empecé a inclinarme por esa tendencia hacia la desmotivación por el eje. No logré captar la real diferencia entre el seminario que lo antecedió, igualmente consistía en formular un proyecto de investigación, no recuerdo muy bien, pero prácticamente no aprendí nada nuevo. Lo peor es que el profesor me acompañaría por dos semestres más, y para resumir, tendría que decir que, al menos en los dos primeros seminarios que estuve en su clase, su metodología, su manera de dar la clase, su currículo oculto, es decir, todas esas cosas que no son propiamente de la temática, pero que el profesor transmite y enseña a cada instante con su para-lenguaje, no marcaban positivamente en la percepción de los estudiantes, yo lo veía como un profesor que cansado y tristemente consciente de los prejuicios que los estudiantes tenían de la investigación, se dedicaba simplemente a dictar una clase, trasladar un conocimiento a través del lenguaje hablado, sin más pretensión que los estudiantes cumplieran con lo mínimo. De la forma como el profesor ayudaba a la configuración de una imagen negativa de la clase entre sus estudiantes, así mismo reaccionaban estos mostrando desinterés y pereza.

Yo me desligué mucho de la formación en el seminario investigativo, pues ya hacía parte del semillero de investigación estudios corporales, en donde encontré una dinámica de trabajo altamente formativa, que sin lugar a dudas, me aportaba mucho más tanto como investigador y también como persona. Me dediqué a ser uno más entre ellos, no yendo más allá cumplí con mis compromisos puntuales en el eje. Esos dos semestres no fueron nada interesantes, al final me quedé con algunas ideas básicas de la investigación cualitativa y algunos de sus enfoques.

El seminario investigativo V fue un poco distinto, no marcó la diferencia pero debo decir que se sintió un poco el cambio que el profesor quiso imprimirle. Intentó introducir cambios en la metodología para hacer más activa, participativa, de trabajo autónomo, los estudiantes en general acogieron su propuesta, y de esta manera se vivió una dinámica diferente durante el semestre. Recuerdo cómo el profesor me llamaba al final de las clases para pedirme mi opinión sobre la clase, él me trataba como un colega más, sabía que era parte de un semillero en el que estaba desarrollando ya un proyecto, y sabía, porque yo había sido su apoyo en un evento, que era auxiliar de la oficina de comunicaciones del Instituto, reconocía entonces mis condiciones y capacidades.

Al final del semestre, después de un trabajo de campo, de un proceso de análisis, los estudiantes presentamos un artículo de investigación que daba cuenta de nuestros resultados. Para mí fue un ejercicio muy agradable, encontrarme escribiendo un texto científico a partir de un conocimiento producido por mí en un proceso investigativo. Además el hecho de presentar el artículo como ponencia ante mis compañeros siempre me ha gustado, porque me va bien cuando expongo.

Debo aclarar que esto no era nada nuevo para mí en ese momento, pues en el semillero de investigación había ido más allá, cuando preparé una ponencia, texto y diapositivas, y la expuse en un evento académico en la Universidad del Tolima, eso sí que fue una experiencia gratificante, y mi buen desempeño en esa oportunidad, reconocido por mis compañeros y la coordinadora del semillero, me terminó de convencer que mi camino seguiría siendo la investigación.

Parecía que las cosas podían mejorar, lastimosamente el peor bache negro estaba por venir, el seminario investigativo VI estará condenado en mi memoria a ser la peor experiencia vivida en algún eje de mi carrera. La verdad, desde el inicio la expectativa no era nada grande, pues la temática de este seminario en el papel era la investigación cuantitativa.

Del fracaso del eje estuvo directamente responsabilizado el profesor, un nuevo profesor que conocía de antes, cuando reemplazo por unas semanas en otro eje al que para mí es el mejor profesor del Instituto. Tamaño contraste.

Así las cosas, no fue muy diferente a lo que ya conocía de él, es una persona indisciplinada e irresponsable, descaradamente dejó de asistir por lo menos a cuatro clases injustificadamente. Una de las razones fue haber asistido en fin de semana a un concierto de rock donde peleó y le tumbaron un diente, vaya ejemplo de profesor.

No planificaba las clases, tanto así que los contenidos fueron mínimos y se limitaron a unas funciones básicas de Excel, que ni siquiera él nos explicó, porque daba por hecho que nosotros éramos capaces de encontrar las respuestas, y cuando alguien preguntaba le encantaba decir que le preguntáramos a google. En clase tenía enfrentamientos con los estudiantes por cuestiones ajenas a las temáticas del eje, incluso conmigo tuvo una discusión sobre política, quiso imponer con la voz y la burla su posición frente a ese asunto.

Para lo único que me sirvió ver clase con ese profesor fue para convencerme que había que terminar con la mediocridad en el ejercicio docente, y que un profesor así no podría nunca denominarse como formador de formadores. La investigación es un área muy desprestigiada entre nuestros futuros licenciados, y con profesores como este, no hay autoridad moral para pedirles a ellos que desarrollen una actitud investigadora. También me contribuyó a acrecentar mi percepción negativa sobre la investigación cuantitativa.

Por último quiero decir que la esperanza renació cuando en este seminario investigativo VII me encuentro un planteamiento diferente, que se detiene a pensarse en el hacer, que propone metodologías diferentes que favorecen aprendizajes significativos. Con esto no quiero decir que sea mejor o peor, que funcione o no, pero al menos puedo estar seguro de que los principios que orientan la labor pedagógica de mi nueva profesora están fundamentados en una visión de ser humano que me agrada, que comparto y donde me siento incluido.

Club de revista para Proceso Vital II

Hola, esta es una presentación que hice para Proceso Vital II, en donde muestro un informe de investigación sobre educación, relaciones sexuales y adolescencia. Esta en inglés narrado por mí.










Este es el texto en español:

Buenas tardes,
Les presentaré un informe de investigación llamado “Eficacia de una intervención con base teórica de sólo abstinencia de más de 24 meses: un ensayo aleatorio controlado con jóvenes adolescentes”, este proyecto fue desarrollado por los posdoctorado John B. Jemmott, Loretta S. Jemmott y Geoffrey T. Fong, y fue publicada en la edición de febrero de “Archivos de Medicina Pediátrica y Adolescente”.
Tuvo el objetivo de evaluar la eficacia de una intervención de promoción de la abstinencia en la prevención de la relación sexual en adolescentes.
Diseñaron una prueba o un experimento de 24 meses con 662 estudiantes afroamericanos en los grados 6 y 7 de escuelas públicas urbanas de Philadelfia.

Pero, ¿Qué hicieron exactamente?

Bueno, hicieron cuatro intervenciones con los estudiantes

Los estudiantes tomaron ya sea ocho horas de clases de abstinencia, ocho horas de clases de sexo seguro -que incluía información sobre enfermedades de transmisión sexual y la importancia de usar condones si se es sexualmente activo, o un curso completo de 12 horas que cubrió tanto la abstinencia como el tema del sexo seguro.
Otro grupo de estudiantes se inscribieron en ocho horas de una clase de salud general que no trató cuestiones relativas al comportamiento sexual. Este grupo sirvió de control para la comparación.

El resultado primario fue el auto-reporte de haber tenido relaciones sexuales durante los 24 meses de seguimiento.

Dos años después de comenzados los cursos, con un 84,4 por ciento de los estudiantes todavía inscritos en el programa, los estudiantes en la clase de sólo-abstinencia fueron 33 por ciento menos propensos a haber tenido relaciones sexuales que los del grupo control.
Alrededor de un tercio de los estudiantes en la clase de sólo-abstinencia informó que habían tenido relaciones sexuales, en comparación con casi la mitad del grupo de control.

Los estudiantes que tomaron las clases de sólo-abstinencia tenían también menos probabilidades de haber tenido relaciones sexuales recientemente. De aquellos que habían reportado haber tenido relaciones sexuales, alrededor del 21 por ciento de los del grupo de sólo-abstinencia informó tener relaciones sexuales durante los últimos tres meses en comparación con el 29 por ciento en el grupo control.

¿Qué significa todo esto?

La principal conclusión del estudio fue que las intervenciones basadas en la Teoría de abstinencia pueden tener un papel importante en la prevención de la participación sexual de los adolescentes.

Gracias

jueves, 11 de marzo de 2010

Empieza muy pronto

Es importante decir que esta iniciativa no es nada fácil de llevar a la práctica, porque implica una inversión más grande de tiempo. Estas últimas semanas han sido de mucha ocupación para mí, porque no sólo me dedico a la carrera sino que tengo otros compromisos y además otras actividades que interfieren con el tiempo que se supondría debería tener para dedicarle a mi formación profesional.

No quiero dejar morir la idea como ha pasado con muchas de mis ideas, no, trataré de que esta iniciativa trascienda. Es una cuestión personal, no permitiré que una vez más el tiempo sea el factor que condicione la realización de las cosas que me apasionan.